Eran dos chicas que se conocieron desde muy chicas, Kate
y Johana, estudiaron y crecieron juntas, pero lo que ellas no sabían es que detrás
de ella había una historia que las uniría más allá de la amistad.
Doña Macarena, quien Johana conocía como madre de Kate, hace años había perdido a su hija biológica, se la arrebataron de sus brazos cuando nació. Lo único que pudo calmar el dolor de aquella madre fue adoptar a una hermosa niña que necesitaba de sus cariño y protección (Kate).
Tras años de búsqueda, Macarena se había rendido y pensó
que jamás la encontraría sin saber que siempre la tuvo cerca de ella. Pues sí,
era nada más ni nada menos que Johana ¿Cómo lo supo? Fue en su cumpleaños,
hasta en ese momento no se había dado cuenta que ella tenía una marca de
nacimiento, la misma que le vio hace años a su pequeña hija que acababa de dar
a luz.
Tras surgir las sospechas, ella interrogó a Johana
sobre la vida de su mamá, ella le comento que no había nada interesante solo
que había ejercido como enfermera en el hospital de la ciudad, pero renunció
por problemas personales.